05 Oct

La Torre Coltejer y la industria textil en Colombia.

Si hay un edificio icónico en Medellín es la Torre Coltejer, que con sus 42 años de vida sigue en plena actividad mientras lleva en su nombre el recuerdo de una época, en el contexto urbano de la calle Junín y la historia de un grupo industrial en su difícil adaptación a una economía global.

 

Torre Coltejer, por empezar por el presente, es fruto del encargo que hace en 1968 el presidente de Coltejer de entonces, Rodrigo Uribe Echavarría de construir un edificio para la sede de su empresa textil, que ya llevaba funcionando en Antioquia desde 1907. Gana el concurso para su diseño el arquitecto Raúl Fajardo -fallecido en 2011-, que realiza un proyecto sobrio y que mantiene su actualidad, en un terreno esquina entre la Avenida de La Playa y el Pasaje Peatonal Junín, donde se ubicaban el antiguo Teatro Junín y el Hotel Europa, que fueron demolidos. Es un edificio de 42.000 m2 de superficie construida, 36 plantas y 3 en sótano con 150 plazas de aparcamiento. Oficinas, más comercial en la planta baja, que incluye un complejo de multicines, herederos del Teatro Junín, que allí siguió funcionando hasta su reconversión en salas más pequeñas allá por 2008. Tiene 175 metros de altura, con o sin mástil de la bandera y leemos que es hoy el 8º edificio más alto de Colombia, de 2º que fue en su época.

 

Dice el propietario de Torre Coltejer, que es el grupo Ardila Lülle, que costó su construcción COP 140 millones, más COP 80 millones (pesos de 1970 o así) para su adecuación como oficinas. O sea COP 161.362 millones de hoy (Banco de la República, Índice de Precios de Materiales de Construcción, serie empalmada, enero de 1970 a agosto 2016). O USD 54,5 millones.

 

Cuarenta años después, cabe decir que probablemente la empresa ha cumplido con el lema que entonces propuso, de “tratar de hacer un edificio para Medellín que le sirviera a Coltejer”. Porque a Medellín creemos que es cierto que le ha servido. A Coltejer ya no.

 

La impresión es que la zona ha venido a menos, aunque sigue siendo populosa y hay quien se queja de cierta inseguridad por los rateros que acompañan a las zonas de mucho tráfico. La emergencia de El Poblado ha hecho que el comercio de más categoría se haya desplazado hacia allá y lo de “juniniar” ya no está tan de moda. Con todo alguna vuelta nos daremos por el Salón Versalles, que ha sobrevivido a más de cincuenta años de cambios.

 

En cuanto a Coltejer en sí, desde su fundación en 1907 por el gran industrial antioqueño Alejandro Echavarría Isaza, ha pasado crisis y avatares diversos en su más de un siglo de vida. De ser la primera empresa textil de América Latina y una de las más avanzadas de la región, u organizar una bienal sobre el sector a la que asistieron 150.000 personas, a tener pérdidas cuantiosas y dificultades con su tesorería y con mantener la actividad. No ha sido una excepción. El negocio textil se ha desplazado hacia Extremo Oriente, donde China (40% de cuota en el mercado mundial de textiles), India (23%), Vietnam o Filipinas (salarios de menos de un dólar la hora), han ido copando el mercado global mientras de forma silenciosa caían empresas en otros países.

 

torre coltejer

 

En 1978 Carlos Ardila Lülle, millonario en la industria de bebidas, adquiere la empresa, sin conseguir que la situación mejore. Coltejer pierde en 1982 COP 1.297 millones. Ya en 1983 el textil colombiano, con sus cuatro mayores empresas de entonces (Coltejer, Fabricato, Tejicondor y Unica), todas con resultado negativo, se consideraba por muchos una causa perdida frente a la competencia internacional. Pese a todo, Ardila aguanta años. Pero en 2008 la empresa perdía COP 12.000 millones al mes y al final acuerda en ese año su venta al grupo mexicano Kaltex, que es su actual propietario. Kaltex, que también es antigua, fundada en 1925, es propiedad de Rafael Moisés Kalach Mizrahi (consejero independiente de Grupo Carso -Carlos Slim-) y una de las mayores empresas textiles de México. Integrada verticalmente y fuerte inclinación a la comercialización, sin duda se ha adaptado mejor a las nuevas circunstancias del textil global.

 

A ver cómo lo gestiona Kaltex para mantener la viabilidad de Coltejer. Puede doler.

 

Pero Torre Coltejer sigue ahí.

 

 


1 Comment

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  1. Guillermo Tovar

    octubre 6, 2016 at 9:18 pm

    Gracias por esta estupenda y bien documentada historia de nuestra Ciudad de la eterna primavera.
    El resto de colombianos que no somos de Antioquia también recordamos la torre puntiaguda, su eslogan -Coltejer es el primer nombre en textiles- y las historias de campesinos boquiabiertos contando las plantas del edificio con un dedo…

    Responder

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