28 Jun

Terror en Galería Nicolini, Grenfell y Coimbra: ¿lecciones? (Perú)

Este último para de semanas han acaecido en Europa dos incendios lamentables. Ambos con numerosas víctimas, en circunstancias trágicas.

 

La Torre Grenfell, en el lujoso barrio londinense de Kensington, era un edificio de 24 plantas con 120 apartamentos, gestionado como viviendas sociales por la municipalidad local. La mayoría de sus ocupantes eran inmigrantes de pocos recursos, de numerosas nacionalidades. No se sabe cuántos, 500, 600. El fuego, originado pasada la medianoche en el motor de un refrigerador de la cuarta planta, se extendió de manera fulminante por las cuatro fachadas del edificio, atrapando a numerosos residentes en los pisos altos. El edificio había sido rehabilitado el año pasado, utilizando para renovar la fachada, unas láminas de material plástico recubierto de aluminio, que resultaron altamente combustibles. Además, el espacio entre las láminas y la fachada antigua, dicen, funcionó como una chimenea. Hasta ahora hablan de 79 fallecidos. Desde entonces han descubierto que centenares de edificios han sido renovados con la misma técnica, lo que está obligando, a su vez, a desalojar a miles de vecinos hasta tanto se pueda corregir esa terminación. Increíble que en un país como el Reino Unido pasen estas cosas, pero pasan. Y hay que aprender de ello: la normativa sobre materiales constructivos en el Reino Unido deberá ser revisada en profundidad, las torres altas ¿deberían tener una escalera de incendios exterior?, ¿cómo pueden llegar los bomberos a los pisos altos?

 

nicolini grenfell coimbra 1

 

La semana siguiente, esta pasada, se desató un violento incendio forestal en Portugal, en la zona de Coimbra y Leiria, causado por un rayo. El fuego, ayudado por el viento y temperaturas veraniegas muy altas, se extendió de forma explosiva. Los vecinos de las zonas rurales, para huir del fuego, abordaron sus automóviles y se lanzaron a la carretera. Pero lamentablemente un cambio de viento hizo que el fuego les cercase y decenas murieron en sus coches. 64 fallecidos se cuentan. Un incendio difícil de evitar, pero hay quien ha dicho que cuando se desató, no había para la zona un “meteorólogo de guardia”, que permitiese estudiar las tendencias del viento. O que cuando las temperaturas y el viento alcanzan ciertos niveles, las medidas de precaución tienen que ser extremas. Y que, seguramente, España y Portugal, sin frontera geográfica, deberían actuar como una única zona en la prevención, detección y extinción de incendios forestales, con todos los medios puestos en común.

 

El incendio de la Galería Nicolini, en la Av. Argentina, podría haber sido una tragedia mucho mayor. Aunque parece que las víctimas no son muchas, cuatro leemos, las que sean ya son lamentables, una a una. Las pérdidas económicas serán cuantiosas y a saber qué cobertura de seguro tiene cada uno de los 1.500 negocios de ferretería y asimilados que leemos operaban ahí.

 

Pero la verdad es que cuando mira uno las imágenes, con la inestimable ayuda del Google Streetview y aunque sea a 8.000 kilómetros de distancia y con el recuerdo por alguna pasada por delante camino del aeropuerto, no puede sino preguntarse cuándo ocurriría un desastre. La labor que queda es ingente, porque como el Nicolini hay numerosos edificios comerciales en Lima. El departamento técnico de los bomberos tiene que ser reforzado y las inspecciones preventivas, paso a paso, tienen que ir obligando a tomar medidas con materias inflamables y su almacenaje, estudiando rutas de evacuación, mejorando la defensa activa -extintores y redes de agua-. Mucho trabajo.

 

nicolini grenfell coimbra 2

Google Streetview

 

Y si en efecto se montaron unos contenedores sobre la cubierta del edificio original y eso no tenía permiso, ¿cómo se consintió? ¿los subieron con una grúa y nadie lo vio? ¿No hay policía local? ¿Quién controla el funcionamiento de un edificio comercial de 50 ó 60.000 m2? Y si, más grave, se demuestra que había gente trabajando en situación de esclavitud, encerrada, ¿quién es responsable de que eso no esté controlado? Si las víctimas lo son por esas circunstancias la Ley debería actuar con la máxima contundencia.

 

Uno de las obligaciones en cualquier tragedia es investigar las responsabilidades, no ya privadas, sino públicas. Quiénes no han cumplido su deber de vigilar y prevenir.

 

Hemos estado leyendo sobre el fuego del Grand Bazaar de Estambul de 1954. Quemó más de 1.200 comercios y afortunadamente sucedió de noche, con lo que no hubo víctimas, parece. Pensábamos que aprenderíamos algo sobre la protección de este tipo de recintos. Pero no encontramos nada muy claro. Aunque sí tomaron una iniciativa imaginativa: cuando el fuego fue extinguido, los turcos le regalaron relojes de pulsera y cigarreras de plata al jefe de bomberos y a quienes más se distinguieron. Aunque muy preventivo no es que sea…

 

Pero, en serio, habrá que pensar a fondo sobre el alojamiento de esta gran cantidad de pequeños comercios agrupados, tan común en las grandes ciudades del continente.



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