28 Sep

Bogotá Smart City: llegan los espías (Colombia)

En cualquier ciudad de talla media hacia arriba uno de los ratos más frustrantes del día para muchos oficinistas -y para muchos otros- es el traslado al trabajo y de vuelta a casa. Bien sea en transporte público, a menudo congestionado en horas punta, los buses llenos, va uno apretado y no puedes más que armarte de paciencia y procurar no jurar el alto. Y si vas en automóvil propio, tiempo perdido igualmente, con alguna que otra irritación. Y mientras tanto emitiendo gases tóxicos o de esos de efecto invernadero – GEI o GHG-, o ambas cosas, más partículas tóxicas de diferente tamaño y nocividad.

 

Por eso uno de las premisas principales de una Smart City es conseguir ordenar el movimiento de los millones de personas que cada día deben desplazarse. Hoy en día hay medios informáticos e información por ahí dispersa que sería muy útil si supiésemos capturarla, interpretarla y utilizarla. Esas cosas que llaman el “Big Data” y los algoritmos, que poco a poco van controlando nuestra vida, afortunadamente para bien en muchas cosas. En otras no lo sabemos y tal vez sea mejor no hacerlo.

 

Pero de las cosas buenas, está el que se consiga ordenar el tráfico. De manera que, idealmente, sepan quienes ordenan -y quienes desordenan- todo esto, dónde están los puntos de mayor congestión. A qué horas, con qué volumen, qué tipo de vehículos, la longitud de los mismos, a qué velocidad y cosas así, para poder por ejemplo regular la frecuencia semafórica o tomar otras medidas como mínimo paliativas de este grande y nocivo desperdicio de tiempo y salud.

 

Ahora Bogotá ha dado un pasito interesante. La Secretaría Distrital de Movilidad -SDM- ha contratado con la empresa Sensefields, que tiene su base en Barcelona, en España, la instalación de 7 estaciones de monitorización de tráfico en otros tantos cruces, que recogen datos de volumen, flujo del tráfico por carril, clasificación de vehículos (pesados, ligeros, buses, etc.) velocidad y tiempos de viaje. La tecnología de los equipos de Sensefields es medir la alteración del campo magnético terrestre cuando pasa por encima una masa metálica – o sea un vehículos, pudiendo incluso discriminar, como decimos, su tamaño.

 

smart city

 

En tiempo real se envían esos datos vía wifi a un ordenador para su interpretación por el equipo responsable. Según Juan Campos, que es el director de operaciones de Sensefields, el mayor reto es de interpretación más que de captura o transmisión.

 

El proyecto de la SDM incluye utilizar dichos datos en conjunto con otros como la movilidad de ciclistas o peatones, obras en la calzada, demostraciones o accidentes, de manera que se reduzca el número de atascos y proporcionalmente la frustración que decimos al principio y la cantidad de polución que se genera.

 

La intención es ampliar ese proyecto hasta 32 cruces, incluyendo además la monitorización de la calidad del aire en la zona entre los datos recogidos.

 

¿Bogotá Smart City? Tal vez todavía no, pero es un buen principio. Querer ser más inteligente ya demuestra que se tiene inteligencia…

 

 


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