31 May

Proyecto Helicoide en “La Roca Tarpeya”: triste historia, ¿buen final? (Venezuela)

Nos hemos topado con un excelente artículo (“Tropical Babel”) y, sobre todo, iniciativa que subyace, de la escritora e historiadora cultural Celeste Olalquiaga. Olalquiaga, venezolana residente en Nueva York, se autodefine como “interesada en la modernidad y los aspectos residuales de la cultura moderna”. No sorprende que el artículo que leemos se publique en una página titulada como “Failed Architecture: Researching Urban Failure”. El Helicoide de Caracas es uno de tales casos de arquitectura fallida. Por más que único, seguramente en el mundo, e interesante.

 

Se da la circunstancia de que conocimos este proyecto en sus orígenes, hace ya más de sesenta años, cuando era solo una colina a la que atacaban máquinas excavadoras. En Venezuela gobernaba el dictador Marcos Pérez Jiménez, que fue derrocado por un golpe militar en 1958 y no teníamos ni idea, entonces, de que sería aquello de que tanto se hablaba.

 

La Roca Tarpeya era una colina de Caracas, de 30.500 m2, bautizada así en alusión a la “rupes Tarpeia”, de la antigua Roma. Aquélla de la que fue arrojada la virgen vestal Tarpeya por su traición en el enfrentamiento con los sabinos (a cuyas mujeres habían raptado los romanos). La Roca Tarpeya romana acabó convirtiéndose en un lugar de ejecución de asesinos y traidores y no deja de ser un coincidencia lamentable que La Roca Tarpeya caraqueña haya acabado siendo… una prisión.

 

proyecto helicoide

 

Porque para lo que originalmente se concibió (el proyecto venezolano, no el romano…), fue para un innovador centro comercial. Uno en el que los clientes podrían conducir hasta el comercio que les interesaba y estacionar en su propia puerta (dos plazas por tienda). O en el que quienes llegaban a pie podían ascender en uno de los cuatro ascensores inclinados Wertheim únicos en América Latina (austríacos, que por supuesto nunca llegaron a instalarse, aunque sí llegaron a La Guaira), al mejor estilo de la Torre Eiffel. Y sí, disfrutar de una espectacular panorámica. Hoy seguramente veríamos claro que comercialmente era un proyecto inviable (tamaño de los locales, estructura del comercio, densidad automotriz), pero el hecho es que después de muchos avatares, incluyendo su uso como refugio de damnificados y ocupación ilegal, el proyecto se “medio terminó” por el propio Estado. Y en 1984 la DISIP (la “inteligencia” de la policía venezolana) acabó asentándose en el edificio, utilizándolo como su base, centro de detención y otros fines oscuros.

 

Afortunadamente, Celeste Olalquiaga y su equipo de entusiastas se han propuesto recuperar este proyecto, proponiendo diversos usos públicos, culturales y museísticos. Están mostrando tenacidad y, entre otras cosas, desde el pasado 9 de mayo hasta el próximo 13 de julio, han conseguido organizar la exposición “El Helicoide: from Mall to Prison”, en el Center for Architecture en Nueva York.

 

Aunque sin duda es un edificio difícil, y su integración en el barrio de San Agustín de Caracas lo hace seguramente más difícil aún, su singularidad arquitectónica es tal, que vale la pena el esfuerzo. Y hay que felicitarse de que en Venezuela, que tan golpeada está por un gobierno incompetente, surjan iniciativas cívicas de esta naturaleza.

 

Ojalá la cosa tenga buen final. Le vendrá bien a Caracas que este icono se recupere para el bien común.

 

La Torre Eiffel tampoco era fácil.

 

P.S. Y aquí tienen el artículo “Tropical Babel” completo.



0 Comment

Would you like to join the discussion? Feel free to contribute!

    Write a Reply or Comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

    Buen primer trimestre… mayo 31, 2017 nueva las condes chile home Nueva Las Condes, die… mayo 31, 2017