22 Mar

¿Perros en la oficina? ¿A qué estamos esperando?

Si no tienes perro, o si simplemente no te gustan, es posible que no comulgues con lo que ha hecho Nestlé en sus oficinas de Gatwick, en Londres. Esta empresa puso en marcha una iniciativa hace dos años —y continúa con ella— mediante la que, de sus 1.000 empleados, 56 se llevan el perro a la oficina. Y no nos referimos a que llevan los perros de vez en cuando para enseñárselos a sus compañeros de trabajo; los perros pasan allí la jornada completa, todos los días, en lugar de dejarlos solos en casa. Fantástico, ¿no?

 

El caso de Nestlé tiene cierta trampa, porque como empresa que produce alimentos para animales —Purina es de Nestlé—, genera muy buena prensa que sus oficinas sean dog friendly. Ahora bien, también es cierto que, en el Reino Unido, un 8% de los empleados que trabajan en una oficina tienen permitido llevarse el perro al trabajo. Ver para creer.

 

perros en la oficina

Oficinas de Nestlé en Gatwick, Londres. Foto de HR Magazine.

 

Estamos seguros de que en España una iniciativa así tendría sus detractores, pero según palabras de los propios empleados de Nestlé de Gatwick, todo son ventajas. Además de ser una política muy efectiva en la atracción y retención de talento, cuando hay perros en la oficina, el ambiente es mucho más distendido y sociable. La gente se detiene por los pasillos para acariciar a los perros, y es una manera muy natural para los empleados de relacionarse con personas de la empresa que, de otro modo, jamás conocerían.

 

Y la ciencia avala muchos de estos beneficios. Los perros reducen el estrés, el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. Las personas con perro son percibidas como más sociables, fomentando la colaboración, el trabajo en equipo y la actitud positiva. ¿Qué más se puede pedir en cualquier oficina que un poquito más de “buen rollo”, si se nos permite la expresión?

 

Pero, ¿cómo funciona esto en la práctica? Algunos se estarán llevando las manos a la cabeza; ¡esto no es serio! Pero los señores y señoras de Nestlé lo tienen muy estudiado. Cuando el trabajador está en su puesto, el perro está a su lado, en su cama/cojín, atado con una correa suficientemente larga para permitirle la necesaria libertad de movimientos. Hay salas de reuniones en las que se permiten perros y otras en las que no, entendiendo que habrá clientes a los que no les gusten los animales. Y también se restringe el acceso de los perros a determinados ascensores, de nuevo para evitar conflicto con personas no amantes de los canes.

 

Todos los perros pasan un período de tres meses de prueba. Durante ese plazo, los animales están sometidos a estrecha vigilancia y se valora su adaptabilidad al lugar de trabajo, si son sociables con las personas y con los otros perros, si son ruidosos o si se ponen demasiado nerviosos. Nestlé cuenta para ello con la ayuda de un especialista independiente en comportamiento canino. Si el perro supera el período de prueba, es permitido su acceso al workplace de manera indefinida.

 

Los dueños de los perros deben tener contratado un seguro de responsabilidad civil y los animales pasan un chequeo veterinario gratuito cada semestre. No se permite el acceso de perros a las zonas de comedor/cantina y un empleado de limpieza está de guardia para ocuparse de los posibles “accidentes” ocasionados por los perros. No obstante, en Nestlé afirman que no ha habido ningún “accidente” de este tipo en dos años.

 

Cuando se suscita un tema como éste, es fácil caer en el tópico de que los perros ensucian, pero, ¿realmente es así? ¿Son los animales los que ensucian? Basta asomar la cabeza por la ventana para comprobar lo sucio que está el aire; ¿es culpa de los animales? Las calles —de Madrid— están regadas de basura y de flyers que anuncian prostitutas; ¿acaso es culpa de los perros? Y sí, por supuesto que hay excrementos de perro en las aceras, pero tampoco sería lógico echar la culpa de ello a los animales, ¿no? La realidad es que los sucios somos nosotros; los humanos.

 

En resumidas cuentas, si de verdad queremos plantillas de trabajo más felices, más motivadas, menos estresadas, más sanas y más productivas, deberíamos demostrar que tenemos voluntad por conseguirlo, y el acceso de los perros al workplace es un paso en la dirección adecuada. En España queda mucho camino por recorrer, pero tienen la palabra los responsables de RR.HH. de las empresas y, en última instancia, la dirección general. ¿A qué estamos esperando?

 

Ah, ¿que no te gustan los perros? Pues no sabes lo que te pierdes…



2 Comments

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  1. MIGUEL

    marzo 23, 2017 at 10:43 am

    Sí, claro, está bien tener perros en la oficina, pero ¿por qué no pensamos antes en las personas? ¿por qué nadie plantea llevar a los abuelos a las oficinas?
    Las empresas contribuirían a resolver un grave problema social sacando a personas mayores, que aún conservan sus capacidades físicas y mentales, del ostracismo en el que se encuentran. Ellos disfrutarían de unas horas con gente más joven y en un ambiente de trabajo donde, además, podrían aportar experiencias personales y profesionales de gran valor.
    Pero no, eso no lo propone nadie; son más importantes los animales…

    Responder
    • WorldOfficeForum

      marzo 23, 2017 at 11:00 am

      Hola Miguel. Tiene Usted toda la razón y lo abordaremos también en un próximo post. Gracias no obstante por su comentario. Saludos.

      Responder

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