23 Sep

Pelli y sus tres torres españolas (España)

César Pelli (Tucumán, Argentina, 1926) ha firmado tres grandes edificios en España:

 

  • La Torre de Cristal, en Madrid (249 metros, 52 plantas, 76.842 m2 sobre rasante, terminada en 2009), propiedad de Mutua Madrileña
  • La Torre Iberdrola, en Bilbao (165 metros, 41 plantas, 50.000 m2 sobre rasante, terminada en 2012), propiedad de Iberdrola y Kutxabank
  • La Torre Sevilla –antes Torre Cajasol–, en Sevilla (178 metros, 37 plantas, 173.000 m2 incluido el podio de 4 plantas sobre el que se asienta, terminada en 2015), propiedad de Caixabank a través de Puerto Triana SAU

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Tres edificios con la impronta de Pelli, de excelentes especificaciones constructivas y de sostenibilidad, cuya trayectoria inmobiliaria ha sido diversa.

 

Pelli; sus tres torres españolas

Torre de Cristal ha tenido una cierta travesía del desierto estos últimos 6 años. Su terminación coincidió con el fondo de la crisis en España y encontrar inquilinos ha resultado arduo. Afortunadamente a Mutua Madrileña le sobra pulmón para aguantar, pero sólo hasta este año se ha conseguido un gran contrato que genere verdadera inercia hacia esta torre de Pelli y su zona. KPMG, antes en Torre Europa, mudará allí a sus 1.900 empleados a finales de año, ocupando 17 plantas y un total de 20.000 m2. A partir de ahí el resto debería resultar más fácil.

 

torres pelli españolas

 

La Torre Iberdrola encaja en los planes de regeneración urbana de Bilbao en la zona denominada Abandoibarra, bajo los auspicios de la empresa pública Bilbao Ría 2.000. El plan original era que Bilbao Ría 2.000, que había adquirido el terreno a Renfe por € 79 millones, sería la promotora y la Diputación Foral de Vizcaya, el ocupante principal y único o casi único. Pero en 2003 la Diputación Foral rechazó su plan original de mudarse a este edificio de Pelli y el Ayuntamiento de Bilbao alcanzó un acuerdo para vender el proyecto a Iberdrola. Ésta se asoció para ello, al 50%, con Promotora Vizcaína, que explotaría un hotel (Abba) en parte del edificio. Pero a Promotora Vizcaína le faltó aire y BBK (hoy Kutxabank) tuvo que ayudar a rescatar el proyecto, que al final quedó en 2/3 en manos de Iberdrola y 1/3 en manos del banco, que también ocuparía una parte del edificio. A esta torre Pelli todavía le queda superficie para arrendar aunque no hemos podido saber cuánta. Tal vez CBRE nos pueda decir.

 

Torre Sevilla es la que tiene la historia más retorcida. Baste decir que el proyecto original debería haberse inaugurado en… 2003. Y sigue inconcluso. La torre, en su parte de oficinas, hasta la planta 24, ha recibido ya licencia de apertura, pero el Ayuntamiento de Sevilla ha rehusado de momento concedérsela al uso hotelero, que explotaría Hotusa, de la planta 25 a la 37. El proyecto arranca de los años 90, tras la Expo 92, en que cuatro socios, las cajas de ahorros El Monte y San Fernando ya desaparecidas, Mundivivienda-Ayesa y Grupo Dos constituyen la sociedad Puerto Triana al 25% cada uno. Rodamco compra el 40% para desarrollar un gran centro comercial a principio de los años dos mil y luego se retira en 2003.

 

A partir de ahí, gracias a cambios varios en la  normativa urbanística, presiones de diversos partidos políticos y turbulencias financieras de los socios, lo que iba a ser un centro comercial de 88.000 m2 ha terminado siendo, “et voilá…”, una torre de oficinas de 50.000 m2, con uso parcial hotelero que por ahora le deniegan. Rodeada por un resto de edificaciones e infraestructuras sin terminar. O sin empezar, caso del Puente del Torneo –que por cierto lo primero que ha hecho el nuevo consistorio tras las elecciones ha sido cancelar el concurso arquitectónico convocado por el gobierno local anterior para dicho puente. Cajasol, puso la primera piedra de la torre en 2007, en el punto álgido de nuestra burbuja. Naturalmente ha acabado en manos de La Caixa, como el resto de la caja. ¿Lecciones?

 

Para Torre de Cristal poco que decir, salvo que llega al mercado en una zona nueva, en momentos difíciles y compitiendo con otras torres en su vecindad.

 

Torre Iberdrola tiene sentido para Bilbao, aunque al mercado de oficinas local seguramente le falta masa crítica para digerir fácilmente un proyecto de esta dimensión.

 

Torre Sevilla, antigua Torre Cajasol fue, en nuestra opinión, una mala decisión. El encaje de un rascacielos de esta dimensión en una ciudad como Sevilla es muy difícil, aunque vaya firmado por Pelli, aparte de que como pieza estética y del modelo de negocio turístico de la ciudad sea muy discutible su conveniencia. El problema es que ya está hecho. Y, finalmente, se deduce que el urbanismo municipal es en ocasiones de muy poco fiar y que en proyectos de gran calado y largo plazo, como éste lo era –y lo está siendo de hecho-, la alternancia, revanchismo y rivalidades de partidos son un serio peligro para quienes arriesgan su dinero.

 

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