14 Dic

El edificio más grande de México: la terminal del NAICM

Cualquiera que haya cruzado por aeropuertos como Heathrow o Atlanta (ya saben, “whether you go to Heaven or to Hell, you have to change in Atlanta…”), habrá maldecido las carreras a las que obliga una conexión apretada entre cambios de vuelo.

 

NAICM 1

 

Lo primero bueno, como pasajero, que se observa en el proyecto de la nueva terminal del NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México), es que, al menos hasta que llegue una ampliación, es “1 aeropuerto con 1 terminal”. Como a la antigua usanza… Su arquitecto, Norman Foster (con el arquitecto mexicano Fernando Romero, que es yerno de Carlos Slim), lo ha conseguido con un proyecto muy interesante y luminoso: 667.000 m2 de edificio (en otros sitios dice 760.000), con una cubierta ligera admirable, construida en aluminio y vidrio cerámico, que se apoya exclusivamente en 21 columnas (foniles, en forma de embudo). Una cubierta con un tercio de la masa, mucha más altura y tres veces la luz entre pilares que una convencional. En esa sola terminal, en forma de “X”, se encuentran las 98 puertas de contacto para aeronaves.

 

NAICM 2

 

Claro que eso vale hasta 68 millones de pasajeros. Luego habrá que acometer la segunda fase. Teniendo en cuenta que el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México -AICM-, ya saturado, movió en 2015 38,5 millones de pasajeros y está creciendo al 8% anual  eso debería suceder allá para 2027 ó 2028, contando con la terminación de la primera fase para 2.020. Lo que en términos aeroportuarios es casi ya… Para 2028 es cuando se prevé inicialmente que la  segunda terminal y los satélites para ambas deban funcionar, además de tres pistas adicionales a las tres iniciales, lo que elevará la capacidad hasta 125 millones. Aunque algo dependerá de la dinámica del tráfico a partir de 2020. Pero por lo menos vamos a estar 10 años sin correr tanto. ¡Luego otra vez!

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El nuevo aeropuerto se ubica al Este de la CDMX, sobre una superficie de 4.431 Ha., en terrenos del Ex-Vaso de Texcoco, propiedad del Gobierno Federal. Algo de polémica ha generado la elección de esa ubicación por la calidad del suelo. Aunque bueno será si sirve para recuperar la zona.

 

Madrid por comparación, que inauguró su T4 en 2006 (obra de Richard Rogers con Estudio Lamela), movió en 2015 46,8 millones de pasajeros, un 11,9% más (2015 fue un año bueno). Barcelona, 39,7 millones.

 

Citamos estas cifras como ejemplos, porque ambas ciudades españolas se sitúan en la misma banda de tráfico de lo que puede ser Ciudad de México actualmente o en el futuro próximo. Y para destacar la relevancia que tiene un nuevo aeropuerto para una ciudad. Al cumplirse el 10º aniversario de la T4, decía la Comunidad de Madrid que su estimación es que el 10% del PIB regional procede del funcionamiento del aeropuerto, que tiene 40.000 empleos directos y seguramente tres o cuatro veces esa cifra en indirectos.

 

Por eso se justifica de lleno la inversión, de MXN 180.000 millones (USD 8.885 millones), para la primera fase, que se van a invertir en la construcción. MXN 104.400 millones (USD 5.153 millones) en recursos presupuestarios y 75.700 millones (USD 3.736 millones) en financiación externa. Para cubrir esta última la empresa pública que promueve el NAICM y se ocupará de su gestión, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, emitió el pasado septiembre USD 2.000 millones en bonos. Los primeros 1.000 millones al 4,25, vencimiento 2026 y los siguientes 1.000 millones al 5,5%, vencimiento 2046.

 

¿Y quién hará la obra principal, incluyendo la terminal del NAICM?

 

Estos días pasados se han abierto las ofertas para el grueso de la construcción, prácticamente la mitad de la inversión total. La oferta más baja la ha realizado un consorcio de 8 empresas liderado por las mexicanas Grupo Carso e ICA, acompañadas por las españolas Acciona y FCC (igualmente controlada por Carlos Slim) y otras cuatro mexicanas, GIA+A, Prodemex, La Peninsular y Hoatsa. Ha sido por MXN 84.828 millones (USD 4.184 millones).

 

CICSA, del Grupo Carso y otras tres empresas de este mismo consorcio ganaron el pasado septiembre el concurso para construir la pista 3 (por MXN 7.359 millones), Pinfra junto con Acciona la pista 2 (MXN 7.755 millones) e ICA ganó en octubre el de construcción de la losa para la terminal, a pesar de que no fue la oferta más baja (fue 3ª por MXN 7.556 millones, pero la que más puntos obtuvo gracias al componente técnico).

 

Aunque el fallo para este gran contrato no será hasta el 6 de enero (que cada uno vaya escribiendo a sus Reyes Magos), lo previsible es que sea el consorcio de Carso + ICA* y el resto de empresas las que lo ganen.

 

En resumen, una gran obra para la Ciudad de México y un excelente proyecto de terminal aeroportuaria. Que salga bien. ¡Y que no cueste más! No hay expropiaciones, lo que facilita las cosas.

 

*ICA, paradójicamente, tendrá que luchar por sus finanzas si gana este concurso. Deberá en tal caso que utilizar casi todo el resto de su tesorería, en un difícil equilibrio entre necesidades para financiar la obra y nuevo negocio que le aporte resultado positivo. Su nueva CEO, Guadalupe Phillips, lucha por mantenerla a flote, pero tiene bastantes escollos que sortear.

 


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