07 Mar

Muros y techos verdes, ¡queremos más! (Perú)

La cifra que leemos repetida, como referencia (2013, 2017), es más o menos la misma: Lima tiene menos de 3 m2 de área verde por habitante. Tomando, grosso modo, 10 millones de habitantes (9.752.000 la ciudad, 12.140.000 el área metropolitana, según la Wikipedia), sería 30.000.000 m2 verdes, ó 3.000 Ha., ó 30 Km2, sobre una superficie urbana de 800 Km2 y metropolitana 2.819,3 Km2 (otra vez la Wiki). Y calculando sólo sobre la superficie urbana, los 800 Km2, 30 son verdes (el 4% aprox.) y el resto, 770 Km2, gris, marrón o negro o así (el 96%).

 

Sí, el 4% no parece mucho. Y la verdad es que tampoco tenemos muy claro ni de dónde sale esa cifra de 3 m2 (seguro que alguien lo sabe y nos lo podría decir), ni dónde están esas 3.000 Has. verdes, teniendo en cuenta que el Lima Golf y el Bosque de El Olivar, que son las áreas verdes más grandes del centro de la ciudad suman juntas unas 70 Has. Otros 36 parques de los que escribíamos hace un tiempo, algunos de superficie inferior a 1 Ha., no creemos que sumen las 2.930 Has. que faltan.

 

Por tener una referencia transatlántica, París, ciñéndonos a su zona estrictamente urbana, que tiene unos 100 Km2 y 2.200 habitantes (la metropolitana es enorme, 17.174 Km2 y 10.600.000 habitantes), suma 2.400 Ha. de zonas verdes, o sea un 24% de la superficie y unos 11 m2 por habitante.

 

Aquí pueden nuestro artículo “¿Qué tal si compramos el Lima Golf?”

 

Pero demos por buenas las 3.000 Has. por no fastidiar la cuenta. De lo que se trata es de que el área verde aumente a más de ese magro 4%, ya sea en horizontal, pisable (el Lima Golf es horizontal pero no es pisable salvo para sus socios), ya sea en los techos, pisable o no, ya sea… vertical, obviamente no pisable (salvo por Spiderman y familiares…).

 

muros y techos verticales perú

Imagen: Jardines Verticales

 

Pero no tenemos claro cuánto de verdad se han extendido estas cosas en Lima, más allá de lo bien que suenan y algunos ejercicios estéticos en interiores. Los desarrolladores, nos da la sensación, prefieren enfocar la sostenibilidad desde la obtención de una certificación Leed, que de alguna manera “consigues y te olvidas”, que con la plantación de seres vivos que requieren riego, abonado y mantenimiento permanente, por muy atractivo que suene.

 

Y los arquitectos, en general, tampoco tenemos claro hasta que punto están convencidos. Los arquitectos aborrecen el agua en la construcción, porque muchos están educados en la prevención de las patologías (oxidación o corrosión de estructuras metálicas por ejemplo), cuya principal causa son las filtraciones de agua. Paradójicamente más en climas regularmente secos con lluvias esporádicas que en climas más húmedos en que la construcción está más adaptada y los profesionales más habituados. El arquitecto Sebastián Dañino Beck, que es Director del Perú Green Building Council, explicaba (2013) en relación con dos proyectos de Paz Centenario (el Panoramic San Miguel -que sí es cierto por Google Maps al menos parece verde- y el City en Santa Beatriz), que construir un techo verde exige superponer cuatro capas con materiales que hagan el piso impermeable, drenaje adecuado -incluyendo inclinación de la cubierta en un mínimo de 1º), riego por goteo, plantas resistentes y resistencia mínima de 70 Kg./m2. Todo factible, con coste que el arquitecto estimaba en USD 150/m2. Y que varios municipios (Miraflores, Lince, San Isidro, La Molina -éste que dice tener 33 m2 de zona verde por vecino-) han emitido normas al respecto, que nos da que van más por la tolerancia o estímulo moral que por promoción económica.

 

Y quedan los muros verdes, más complejos tal vez de mantener en exteriores pero posiblemente menos propensos a patologías. Imposible conocer su extensión en Lima.

 

Con todo, la cifra de 3 m2 por habitante la explicitan Lorena Moscoso y Denisse Ikeda, directoras de Gania una de las empresas del sector y nos inclinamos a creerles. Y también en que el ideal serían al menos 9 m2 por habitante, o sea el triple.

 

Tal vez sería bueno que Lima se plantease, entre otras tantas cosas, un plan de “reverdización” urbano, en el que sobre todo las empresas pre-eminentes del país (bancos y grandes grupos, léase Intercorp, Grupo Romero o Breca y los grupos industriales), estimuladas adecuadamente en cuanto a la mejora de su reputación corporativa, bien podrían adoptar y hacer de pioneros en el mismo.

 

P.S. De Arve, Gania, Vivero Chaclacayo y Jardines Verticales, hemos conseguido algunas ideas que igual les interesan.


 


1 Comment

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  1. Luis

    marzo 8, 2018 at 3:24 pm

    La intencion es buena pero la realidad es diferente.
    El cuidado debe ser extremo por cuanto finalmente el agua excedente con el tiempo podria dañar o debilitar las estructuras de las bases del edificio y Lima-Peru que es una realidad sismica podria pagar cara esta aventura probablemente muy bien intencionada.
    Asimismo las plantas atraen a los bichos los cuales abundan en todo lugar…. las arañas pequeñas caseras buscan proteccion en las plantas asimismo crean su escenario con su tela de araña para cazar a sus presas… su alimento diario.
    Los dueños a la larga van a tener que mantener sus ventanas cerradas para evitar que los bichos se les metan a las habitaciones… me parece que va a ser un problema futuro.

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