10 May

¿Qué tal si compramos el Lima Golf? (Perú)

Si una mira un plano de San Isidro “desde el helicóptero” (bueno, ahora sería “desde el dron”), llama la atención que la mayor zona verde del distrito sea precisamente un campo de golf privado. Nada que objetar sobre el derecho de propiedad que tienen sus socios, que lo son de la asociación privada -la Asociación Deportiva Los Inkas hoy en día-. Es la dueña de las instalaciones y de los terrenos, comprados legalmente hace ya casi un siglo (en 1923). Hixson, McDonald y Brown, los británicos que tomaron la iniciativa, supieron escoger. Y las 48 hectáreas que ocupa el campo han producido por todos estos años, no sólo esparcimiento -y relaciones- para los “honourable gentlemen golfers”, sino que siguen siendo un buen pulmón para una ciudad, bien necesitada de ello. Y han contribuido a la revalorización inmobiliaria de su zona.

 

Pero cuando leemos que la Municipalidad de San Isidro está negociando la conversión a parque público el terreno que se usa como aparcamiento -la cochera- del Ministerio del Interior -el Mininter- en la plaza 30 de Agosto, no podemos sino pensar que en algún momento sería bueno abrir, o volver a abrir el debate de si no podría llegar a convertirse el Lima Golf, o Los Inkas Golf Club, en un espacio de uso público. Porque hacer un parque de 8.500 m2, que es lo que tiene la tal cochera del Mininter, está muy bien y es una buena iniciativa. Pero convertir en un parque 480.000 m2 en todo el centro del distrito, que además ya está medio hecho es, como mínimo, ¡50 veces mejor!

 

Ya suponemos que a los 1.920 socios más 966 familiares, o sea 2.886 personas en total, que disfrutan de ese magnífico club, no les va a agradar la idea. Pagan sus cuotas, que no son precisamente baratas. Si es socio individual, USD 50.000 por ingresar, más S/. 575 mensuales, más S/. 230 por el o la cónyuge, más S/. 175 por cada chico mayor de 14 años. O sea unos mil soles al mes, que no todo el mundo se lo puede permitir… Y si es socio corporativo, USD 15.000… cada año. Lo mismo. De nuevo nada que objetar. Ya sabemos que el golf no es un deporte barato y los clubes, por muy exclusivos que puedan parecer a quienes no pueden acceder a ellos, tienen todo el derecho a existir.

 

Pero es inevitable regresar al hecho de que estos casi 500.000 m2 están hoy en el puro centro de la ciudad. No lo estaban en 1923, pero hoy sí. Un simple vistazo al plano de zonificación de San Isidro permite observar la relevancia del Lima Golf Club (marcado en verde) para el distrito. Y consiguientemente para la ciudad, dada la importancia económica y empresarial de este distrito.

 

lima golf plano post

 

Lo cierto es que a San Isidro no le faltan pequeños parques o plazas arboladas, de las que contamos hasta 36, casi todas de superficie de alrededor o inferior a una hectárea, salvo el Bosque El Olivar, que tiene unas 20 Ha. y los Parques Ernesto Alaiza y Bustamante. Aunque algunos o bastantes sospechamos que funcionan de facto como parques interiores de comunidades de vecinos con su reja correspondiente, en principio abierta durante el día, pero con una configuración que no invita precisamente a la visita ajena. Y con viviendas en su entorno entre lo más deseable de Lima (y precios en consonancia).

 

 

Pero falta “el gran parque” para una ciudad de esta talla. En Londres el Hyde Park suma 140 Ha.. En Madrid, en Parque del Retiro, 118 Ha.. En Nueva York, el Central Park, 341 Ha. y en París, imbatible, el Bois de Bolulogne, 846 Ha. O bueno, batido de hecho, porque el Bois de Vincennes, también en París, tiene 995 Ha., pero para hacer cosas así hace falta un emperador tipo Napoleón, que tampoco tenemos uno a mano.

 

Lima dispondría, entre el actual Lima Golf y el próximo Bosque El Olivar, de unas 70 Ha., que no está mal como progreso.

 

El problema, se dice, es el costo. En realidad, previamente, la voluntad de los socios del club de siquiera considerar una propuesta de venta. Para ellos casi todo son desventajas, aunque la oferta de una ubicación alternativa las podría paliar algo. Pero nada va a compensar, desde el punto de vista personal, prescindir de un equipamiento tan de élite en una ubicación tan privilegiada. El bien común tiene un peso, pero dudamos que incline la balanza cuando se trata de un colectivo grande con múltiples opiniones.

 

La balanza normalmente la inclina el dinero. De una parte leemos que hoy día el suelo edificable en San Isidro tiene un precio medio de USD 2.308 y de otra hemos escuchado referencias anteriores de hasta USD 4.000. Dependerá de la zona, y El Golf está en lo más caro. Habría que hacer los números, que bien podrían llevar a USD 500 millones o más, o menos. Encontrar un “fair value” para todas las partes no es fácil, que es por lo que habría que buscar una solución imaginativa. Una en  en la que los actuales socios del golf, además de poder continuar con su club en otro sitio, se beneficien en derechos urbanísticos sobre la zona que el propio parque revalorice, en base al “principio de proximidad” -o “proximate principle”. En Estados Unidos, The Trust for Public Land trabaja precisamente en este tipo de cosas: “…to protect the places people care about and to create close-to-home parks—particularly in and near cities, where 80 percent of Americans live. Our goal is to ensure that every child has easy access to a safe place to play in nature…”. Y contribuir al bien común, por más que infravalorado en ocasiones, siempre es una satisfacción.

 

La transformación de campos de golf en parques urbanos es una forma de hacerlo.

 

Costará. Pero vale la pena pensarlo.



4 Comments

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  1. Jaime Magallanes

    Mayo 11, 2017 at 4:07 pm

    Interesantísimo artículo.

    El crecimiento inmobiliario en Lima ha generado afiatados equipos de desarrolladores, arquitectos, ingenieros, agentes inmobiliarios, y expertos financieros; a quiénes -sin duda- les interesará el tema.

    La municipalidad distrital, la provincial y algún ministerio de gobierno tienen acaso la oportunidad de generar consenso en lo que cualquier abogado llamaría “mejor derecho de propiedad”.

    Siendo lo que es el referido club, asignarle al predio un justiprecio acorde con su certificación de habilitación urbana, estimo, no debería ser un obstáculo.

    Las iniciativas privadas siempre han sido bienvenidas. Más aún si trata de democratizar espacios qua ya no guardan relación con épocas, estados y organizaciones anacrónicas.

    Negocios son negocios.

    Esperemos novedades.

    Responder
    • Jorge Zanoletty Larrea

      Mayo 17, 2017 at 9:09 pm

      Hola Jaime. Gracias por el comentario. Vamos a regresar con un nuevo artículo sobre este tema en breve, así que podremos seguir cambiando impresiones. Un cordial saludo

      Responder
  2. Carlos Vila

    Mayo 15, 2017 at 5:36 pm

    Suena interesante, pero está el riesgo de que algún futuro alcalde siembre cemento a medio futuro parque, para las repugnantes “losas deportivas”; pulmones como los dos campos de golf de Lima (Lima Golf en San Isidro e Inkas Golf de Camacho), son iniciativas privadas que de pasar al sector público municipal corren el riesgo de ser canibalizadas por el cemento que tanto les gusta a los servidores públicos, además de kioskos, glorietas, auditorios y un largo etcétera.

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    • Jorge Zanoletty Larrea

      Mayo 17, 2017 at 9:11 pm

      Hola Carlos. Gracias por el comentarios. Más allá de la desconfianza hacia el poder público, que comprendemos pero no nos corresponde comentar, vamos a regresar en breve con otro artículo sobre este tema. Así que tendremos ocasión de seguir cambiando impresiones. Un cordial saludo

      Responder

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