25 Oct

CC Hacienda Casablanca de Amarilo: seguimos sin entender (Colombia)

Madrid (Cundinamarca, Colombia) cuya existencia, aunque las ciudades están hermanadas, estamos convencidos de que la mayoría de los madrileños de Madrid (España) ignoran, es un municipio de unos 80.000 habitantes, a unos 20 kilómetros al oeste noroeste del Aeropuerto de El Dorado de Bogotá. En la provincia de la Sabana Occidente. En una ciudad de esa talla cabría decir que Madrid es parte del área metropolitana de Bogotá. Y parte de su crecimiento demográfico se debe precisamente a esa proximidad.

 

Es el mayor municipio en que se asienta el negocio de la floricultura en Colombia, que leemos da empleo a unas 30.000 personas de la población.

 

Ahora, Amarilo va a inaugurar allí un centro comercial, la Hacienda Casablanca, en los próximos días. Lo que vemos del mismo es un formato bastante clásico: 131 locales, 11.545 m2 vendibles sobre 22.037 m2 totales, un ancla de 1.594 m2 para cuatro salas de cine, 929 m2 para juegos, plazoleta de comidas y 319 parqueaderos.

 

El precio, desde COP 8.000/m2 (USD 2.688). En la planta baja el precio para un local arranca de COP 481.800.000, unos USD 162.000, que no nos parece especialmente barato.

 

Lo que no entendemos, sin ánimo de enemistarnos con Amarilo, que además seguro que entiende más que nosotros de su negocio, es por qué venden los locales uno a uno en lugar de intentar generar un patrimonio en renta. O mejor dicho, sí entendemos la parte financiera, en la que seguramente la relación riesgo/beneficio es favorable para la promotora con la fórmula de venta. Pero no entendemos que comprometan el futuro del centro y de los comerciantes que en el mismo se instalan, dividiendo la propiedad, con todos los problemas que se derivan a futuro para una adecuada gestión comercial.

 

Hacienda Casablanca de Amarilo

Imagen: Jardines de Los Andes, Madrid, Cundinamarca

 

Por suerte y por desgracia, el mundo de los centros comerciales es dinámico y pleno de oportunidades, pero también de amenazas. Y el promotor y los comerciantes tienen que prever la probabilidad de que en el futuro deban adaptarse a circunstancias cambiantes. Cosa mucho más difícil cuando la propiedad está repartida. Los cines, por poner un ejemplo, han sido fuente de innumerables problemas en muchos centros comerciales en mercados más maduros y han debido ser reciclados para otros usos, lo que no es fácil.

 

Y quién piense que eso nunca va a suceder en Colombia, creemos que se equivoca. Ojalá fuéramos nosotros los que nos equivocáramos.

 

De flores no entendemos mucho, pero sí que los negocios de este ramo que funcionan en Madrid tienen todo el aspecto de estar haciendo las cosas bien.


 


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