24 May

¿Otro gran centro comercial para Buenos Aires? ¡Vaya lío!

“La construcción comienza el año que viene”, decía Jorge Justo, presidente entonces de Unicenter, la filial argentina de Cencosud, refiriéndose al centro comercial que tenían intención de promover sobre los terrenos de Obras Sanitarias de la Nación -OSN-, en San Isidro, al norte de Buenos Aires.

 

Corría octubre de 1998, así que han pasado algo más de 18 años y todavía no ha comenzado. Ahí siguen los terrenos incultos (aunque en parte arbolados). Los futuros inmobiliarios hay que tomarlos siempre con una pizca de sal.

 

Es lógico que Cencosud se lo piense. La empresa Obras Sanitarias de la Nación -OSN-, que ocupó ese predio (20 Ha., entre las avenidas Intendente Tomkinson y General Mosconi, en San Isidro), se dedicaba a unos de esas actividades que nadie quiere tener cerca. O sea hacer algo sucio, aunque las consecuencias fueran para bien: la depuración del agua que consumía Buenos Aires (con sulfato de aluminio, que neutraliza la carga de los coloides del agua y hace que la suciedad se precipite al fondo, de donde se puede eliminar y el agua limpia en superficie se evacúa). Lo que está bien, pero se trabaja con balsas de decantación y las materias primas del sulfato de aluminio son el ácido sulfúrico y la bauxita (mineral de aluminio), que con el tiempo acaban filtrándose en la tierra y contaminándola por plazo largo.

 

El proceso de limpieza de este tipo de suelos (“brown fields” como los califican los anglosajones), tiene una complejidad variable y suele plantear incertidumbres, algunas derivadas de la aplicación más o menos rigurosa de las normativas medioambientales. Nos atrevemos a pensar que esta cuestión ha estado en las mentes de la gerencia de Cencosud en cuanto a decidir el avance de este proyecto. Basta un vistazo satelital para comprender las varias polémicas que rodean a esta promoción:

 

Otro gran centro comercial para Buenos Aires

 

Al sur del predio, el distrito de San Isidro. Al norte, Beccar. Un primer reclamo es que hay 7 u 8 calles entre San Isidro y Beccar, interrumpidas por el predio. No es nuevo, puesto que desde 1887 operó en la zona la Ladrillera de San Isidro y a partir de 1922 y hasta 1991 la antedicha OSN, pero es una reivindicación lógica el intentar que después de casi un siglo con una situación indeseada, se trate de remediar.

 

Que Cencosud “tiene título” parece poco discutible. Pero varias circunstancias complican la percepción de legitimidad en la transmisión por la que adquiere el terreno: los cambios normativos (si se aplica o no la Ley 12.573 sobre limitación de espacios comerciales), la demora en iniciar el desarrollo (y sus causas) o el hecho de que cuando se vendieron los terrenos la compañía había sido privatizada (en 1991 bajo el presidente Menem y luego vuelto a convertir en pública en 2006 bajo el presidente Kirchner). Pero los compradores el Grupo Suez francés y la española Aguas de Barcelona no se habían hecho cargo de los pasivos y quien vendió en concurso público fue el Estado de la Nación.

 

¿Que el estado pudo quedarse con el inmueble en lugar de venderlo? Cierto, pero lamentablemente no lo hizo. Sobre la aplicación de Ley 12.573 y si es aplicable a este caso, si la compra es de mediados de 1996 y dicha ley es de diciembre del 2.000, su aplicación retroactiva parece dudosa sin un argumento de peso.

 

Lo que los vecinos quieren: poder cruzar y un parque para el distrito, bien necesitado de verde. Lo que Cencosud quiere: un centro comercial de 160.000 m2, más 3 torres de vivienda de 14 pisos dando a la Av. Centenario y 6 condominios de 4 alturas alrededor, precisamente de la zona más arbolada. Por ahora el proyecto (el que se muestra en el Estudio de Impacto Ambiental presentado a la Municipalidad de San Isidro), muestra que dos de las calles (Maestro Santana y General Paz), cruzan de San Isidro a Beccar. Pero cualquier parecido con un parque público es pura coincidencia…

 

Cencosud puede ir adelante “a las bravas”, con la oposición de una buena parte de los vecindarios, o llegar a compromisos de más zona verde y pública. Trabajar CON la comunidad y llegar a un acuerdo que satisfaga a todos lo más posible. Nos parecería lo más razonable aunque no maximice absolutamente su beneficio potencial.

 

Por cierto, ya que estamos con las zonas verdes y que Buenos Aires está corta. ¿Por qué no pensar en los sendos campos de golf de San Isidro y el Jockey Club, el Hipódromo de San Isidro y, ya puestos, el Campo de Mayo?. Sobre el golf nos acabamos de manifestar en otro artículo. Y sobra terreno en Argentina como para tener una base militar (y una prisión) en mitad de la ciudad.



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