01 Jun

Confort y productividad en edificios de oficinas

Confort y productividad en edificios de oficinas.- Aunque el fin último de un edificio es crear el espacio óptimo para que sus usuarios desarrollen sus actividades, raramente se valora la relación entre confort y productividad.  A menudo el confort se usa como una variable abstracta para diseñar (normativamente), operar (de forma más reactiva que proactiva), y en algunos casos publicitar los edificios. Sin embargo el potencial del confort en el aumento de la productividad es un echo que se ha empezado a poner en valor.

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Existen varios estudios que en los últimos años han establecido estas relaciones y que son la base de la (re)valorización objetiva del confort, por ejemplo a través del sello Well (presentado recientemente en el Southern Europe Investment Summit, organizado por WOF). De lo anterior, cabría esperar una generalización de este criterio a futuro, pero para ello aún necesitamos entender mejor la relación entre confort y productividad en edificios de oficinas, cómo medirlos, y en qué punto nos encontramos.

 

Relación entre confort y productividad

En el informe de referencia Salud, bienestar y productividad en edificios de oficinas de WGBC, se establecen las bases de las relaciones entre el confort y la productividad de forma simple. Ésta se valora con parámetros como absentismo, coste por empleado, ratios de retención por niveles de satisfacción, de cumplimientos de plazos y ventas, y de aumento de beneficios directos de las compañías.

 

Queda claro que estos indicadores son universales, pero a igualdad de condiciones, pueden medirse variaciones de productividad en distintos escenarios de confort. Un ejemplo de ello son las pérdidas de producción en relación a las temperaturas, humedades ambiente, y velocidades del aire interior.

 

confort y productividad

Figura 1. Relación entre el porcentaje de gente insatisfecha y la productividad (izda.), e Impacto entre distintos indicadores de confort y la productividad (dcha.). Fuentes: R. Kosonena y F. Tan, y Canadian Green Building Council

 

Considerando que de promedio en los edificios de oficinas el coste de energía es aproximadamente el 1%, el alquiler sobre el 9% y, el 90% restante son costes de personal (salarios y beneficios), parece relevante que nos empecemos a tomar el confort como un pilar de la productividad.

 

Medir el confort en los edificios de oficinas

El confort se relaciona con varios indicadores entre los que destacan la calidad y condicionamiento del aire, la iluminación, el diseño de interiores y la biofilia. Existen indicadores específicos, y en algunos casos métodos normativos, para cada una de estas variables, pero son las acreditaciones las que consiguen aunar el conjunto de parámetros de confort, y pueden darle un valor de mercado.

 

Acreditaciones como LEED o BREEAM consideran algunas de las variables de confort, y su interrelación con otros aspectos como el consumo energético. De forma más específica y menos conocida, el mencionado sello Well o el reset establecen y acreditan en detalle los distintos parámetros que definen el confort en su visión más amplia. La complejidad en la implementación de éstos no juega a favor de su popularización, sin embargo lo mismo se podría decir de LEED o BREEAM, y su valor en mercado ha hecho que se estandaricen en un sector cada vez más preciado. El tiempo dirá si estos estándares específicos tienen su lugar o los más populares continuarán dominando. Lo que queda claro es que la medición del confort y su (re)valorización son una dinámica de mercado que ha llegado para quedarse.

 

confort y productividad 2

Figura 2. Créditos valorados en BREEAM (izda) y Well (dcha.)que permiten apreciar el foco de cada una. Fuentes: BREEAM y International WELL Building Institute

 

Pero una vez demostrada la relevancia del confort y algunos de los métodos para ponerlo en relieve, ¿dónde estamos exactamente?

 

¿Estamos considerando el confort como un pilar de la productividad?

Como se ha mencionado, queda clara la relación entre confort y productividad, sin embargo no tenemos tan claro que esto haya llegado a los oídos pertinentes.

 

A pesar que cada vez hay un número mayor de edificios de oficinas con acreditaciones comerciales tipo LEED o BREEAM, no hay que olvidar que este tipo de acreditaciones tienen muchos ejes y, además, suelen quedar sujetos a determinadas fases, prestando menos importancia a la operativa real de los edificios.

 

Aunque por dinámicas de mercado y normativas se estén popularizando los edificios verdes, las evidencias de la relación entre confort y productividad aún no se han extendido lo suficiente como para que sean consideradas en su justo peso. En este sentido, el mercado aún tiende a primar aspectos más superfluos que, en el peor de los casos, van en dirección opuesta a asegurar el confort de los usuarios. Un ejemplo evidente de ello son los edificios transparentes que, más allá de elevados consumos energéticos, tienen asociada una operación muy compleja que aumenta los índices de “disconfort”.

 

Aún queda camino por recorrer, pero el objetivo final merece el esfuerzo.

 


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