29 Nov

¿Los centros comerciales pueden ser bonitos? (Open Sky Torrejón)

centros comerciales bonitos 3

Open Sky Torrejón, Compagnie de Phalsbourg

 

En versión original: “Les centres commerciaux peuvent-ils être beaux?” La frase titula un reportaje en la televisión francesa en la que entrevistaban a Philippe Journo hablando de L’Atoll (“El Atolón”), un centro comercial que su empresa (de la que es dueño del 98%), la Compagnie de Phalsbourg, inauguró en abril de 2012.

 

Es cierto que una característica casi universal de los centros comerciales es su arquitectura anodina, o mejor dicho su ausencia total o no-arquitectura. Pocos son las empresas que se han preocupado de la estética exterior de sus centros, cuyo aspecto y funcionalidad suele ser la de un conjunto plano de “cajas” conectadas,  asentadas en medio o junto a un gran estacionamiento, con plazas sombreadas, en el mejor de los casos, por chapa corrugada sobre una estructura metálica.

 

Es por eso que cuando hemos visto la imagen del centro que la Compagnie de Phalsbourg promueve en Torrejón de Ardoz (Madrid), el “Open Sky Torrejón” (65.000 m2, 2.500 plazas, apertura final 2018), hemos pensado…  bueno, “¡por fin algo interesante!” El Open Sky Torrejón, del arquitecto italiano Gianni Ranaulo (que también lo ha sido del Waves Actisued que citamos más abajo), es un experto en lo que denomina “Light Architecture” y se nota su técnica en el diseño. Así que nos hemos interesado por la tal Compagnie de Phalsbourg, a la que no conocíamos -nuestra ignorancia- y hemos encontrado una organización que merece respeto, con un dueño visionario, creativo y amante de las artes. ¡Y de los árboles! Philippe Journo, cincuenta y pocos años, (“le samouraï des centres commerciaux”, le bautizó Le Figaro en su día), caracteriza su trabajo por haber sabido imprimir a sus realizaciones inmobiliarias carácter novedoso, sello arquitectónico y abundancia de espacio verde (la sombra para los coches, por ejemplo, es de árboles…).

 

La imagen de L’Atoll (que está en Angers-Beaucouzé, a medio camino entre Nantes y Le Mans, al suroeste de París), de la web de la empresa da una pista sobre la arquitectura:

 

centros comerciales bonitos

 

Pero es la imagen aérea de Google la que de verdad explica lo novedoso e interesante de este centro (91.000 m2, 2700 plazas de estacionamiento):

 

centros comerciales bonitos 2

 

La geometría del centro, una corona ovoide con el estacionamiento arbolado en el interior, nos parece que debe funcionar muy bien. Geometría y estacionamiento en el recinto invitan a la permanencia: ni el interior se acaba (se puede seguir dando vueltas…), ni el estacionamiento es para llegar o irse (es un espacio que distribuye a los visitantes hacia otras tiendas o a la restauración). Si se observa la foto anterior, también hay estacionamiento de apoyo exterior, pero todo el que puede estaciona dentro, que es lo que es atractivo. Lo de “atolón” encaja: un mar de agua tranquila protegido por un arrecife.

 

Tienen más centros interesantes: Ma Petite Madelaine, en Chambray-lès-Tours, es un centro de 31.418 m2, con cobertura exterior totalmente de madera de pino. Waves Actisud en Metz, su primer Open Sky de los varios que ya opera, que fue calificado por L’Express en 2014 como uno de los “40 projets qui vont changer la France“.

 

Compagnie de Phalsbourg tiene un patrimonio, comercial sobre todo, valorado en EUR 1.243 millones, 500.000 m2 en explotación y 600.000 m2 en desarrollo.

 

Es una buena noticia que vengan a España. No sorprende que hayan conseguido el “project finance” de su proyecto, EUR 157 millones (un fondo inglés del que no conocemos la identidad), que son verdadera nueva inversión (no transacción, nueva inversión neta). A una sola mano, según leemos. Open Sky Torrejón es bienvenido.


 


1 Comment

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  1. Nacho Chueca

    noviembre 30, 2017 at 12:21 pm

    Si, los centros comerciales pueden ser bonitos, y no solo desde ahora, usando arquitectura que parece de otro planeta (me encantan los dos centros que ilustran el artículo, aunque la tentación de dejarse caer por allí en un futuro fuera frustrada en cuestión de segundos -más allá de vivir la propia arquitectura del contenedor- al comprobar que lo único que contiene son tiendas para que una novia se deje más dinero en ropa del que debiera, restauración seriada de grandes cadenas, cadenas de cines que ponen blockbusters yankis mainstream y una bolera -perdón, bowling-, pero esto ES otra película -leer el post de WOF (creo) “¿son los centros comerciles las nuevas catedrales de nuestro tiempo?”) y decía que ya en el años 82 César Manrique intentó demostrar el título de este post al diseñar La Vaguada, que en su proyecto original -no el contenedor choni que uno puede visitar en el madrileño Barrio del Pilar- era un magnífico ejemplo de arquitectura orgánica a medio camino entre Lanzarote y el Mediterraneo. Corría el año 1982. González y Naranjito. Grande, César Manrique… Un abrazo..!

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