24 May

Bogotá: ¿muros verdes para el Transmilenio?

Hace unos días ha publicado la revista Atmospheric Environment un estudio sobre el efecto de los diferentes tipos de vegetación en la calidad del aire, del que se hace eco la BBC, porque ilustra lo prejuicioso que resulta en ocasiones nuestro conocimiento previo.

 

Lo que Atmospheric Environment señala es que la idea general de que los árboles son la mejor solución para reducir la contaminación, debe matizarse en función del espacio de que se trate (una calle, un parque, una carretera, etc.). Lo hace en función de dos variables que los expertos en estas cosas manejan: la dispersión y la deposición.

 

La dispersión ayuda a que la concentración de partículas nocivas en el aire, se diluya y resulte menos perjudicial. La deposición, hace que esas mismas sustancias se depositen sobre cualquier material, reduciendo su presencia en el aire que respiramos.

 

Los árboles, en un espacio confinado entre edificios, lo que los autores califican de un “cañón urbano”, pueden contribuir a reducir la dispersión, haciendo así que el aire que respiramos continúe con una alta concentración de esas partículas nocivas. Por eso en dichos espacios confinados es preferible que se reduzca su presencia.

 

Y en cambio, las plantas que ayuden a que las mismas partículas nocivas se depositen sobre ellas, son de gran ayuda. Sobre todo si se encuentran al nivel en que los humanos respiramos. O sea los setos, hasta dos metros cuando caminamos por la calle.

 

Nos ha hecho pensar en las estaciones de Transmilenio y en lo engañosas que pueden resultar las estadísticas.

Hace unos meses leíamos “La pequeña gran mentira de la contaminación en Bogotá” (Diario El Tiempo, 23 de octubre de 2016), que la capital colombiana se sigue moviendo por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud para las particular inhalables o PM 10 (<10 micrones o milésimas de milímetro) y las respirables o PM 2,5 (<2,5 micrones). Hay un tercer nivel de partículas, las ultrafinas (<0,05 micrones), más difíciles de perseguir. Dichos niveles, según la OMS, deben ser inferiores a 20 microgramos/m3 en media anual para las PM 10 e inferiores a 10 microgramos/m3 para las PM 2,5.

 

Y hace unas semanas, “Bogotá corre el mismo riesgo de Medellín por contaminación del aire” (Diario El Tiempo, 28 de marzo de 2017): que la situación era antes (2014) peor que lo que se decía y que ahora es mala pero está mejor… en unas cosas, pero en otras peor… ¿Lo entienden?

 

Éste es un resumen de las cifras que citan ambos artículos (entre paréntesis las cifras citadas en 2017):

 

muros verdes transmilenio tabla

(Clicar para ampliar en pestaña nueva)

Nos quedamos con lo más reciente, que es lo que dijo el Sr. Francisco Cruz Prada, secretario de Ambiente al Diario el Tiempo: que las cifras actuales son de 42 y 23 para PM 10 y PM 2,5, o sea más del doble de lo que recomienda la OMS, por mucho que la norma nacional sea más permisiva (Resolución 610 de 2010 del Ministerio de Ambiente).

 

Y si la calidad media del aire, medida así en abstracto, en una estación de monitorización no sabemos dónde, es la que se dice arriba (o sea mala), ¿cómo es la calidad del aire que se respira por la tarde en hora punta en una estación de Transmilenio? Ahí, esas dañinas partículas, originadas en la combustión del diesel y el polvo que levantan los autobuses. no han tenido ocasión de dispersarse. Y el diseño de dichas estaciones, con rejillas y materiales duros, no ayuda.

 

calidad de aire estación transmilenio

 

Lo que Atmospheric Environment señala como clave es que: “vegetation should be close to the source” (la vegetación debe estar próxima a la fuente de contaminación). Porque las plantas tienen una capacidad de que se depositen sobre ellos todas esas partículas nocivas, filtración en suma, de 10 a 20 veces superior a la de los materiales de construcción convencionales (acero, hormigón). Con los que están construidas las estaciones. Y lo que recomienda, entre otras cosas, es que en las ciudades se utilicen los setos de manera bastante intensiva. O sea, filtración a escala humana. Hasta dos metros de altura, que es donde respiramos.

 

¿Setos o muros verdes en las estaciones de Transmilenio?

 

¿O techos verdes, ya puestos? O mezcla de ambas cosas. ¿Difícil? Seguro. Las estaciones ya están hechas y andan muy apuradas de espacio. ¿Imposible? No lo creemos. Contarían con el apoyo de todos los usuarios. Sería tremendamente popular, estamos convencidos. Y ahí ganarían los políticos unos miles, cientos de miles, de votos.

 

Porque “con la salud no se juega” es un principio que todo el mundo entiende.



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